LA DESPEDIDA DEL GENERAL
Dieciocho días antes de su ingreso a la eternidad, el Teniente General, Juan Domingo, pronunció su último discurso en el histórico balcón de la Casa Rosada.
Bajo un cielo gris y un frío inclemente, consciente de la gravedad de su salud y de las tensiones que atravesaban al movimiento, el líder convocó a las masas para un reencuentro que pasaría a la historia.
En lugar de un discurso de tintes políticos tradicionales, el General entregó una declaración de profunda comunión y paz: "Llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino".
Lejos quedaban el fragor de los combates del 45 o las décadas de exilio. Aquellas palabras resonaron como un testamento emocional, un susurro épico que elevaba la voz de la militancia, de los trabajadores y de los humildes por encima de cualquier otra sinfonía.
El 12 de junio de 1974 no fue solo un acto de masas, sino el epílogo de una era.
El líder se despedía de su pueblo sabiendo que su legado y sus consignas vivirían en el corazón de las futuras generaciones.
La despedida en un verdadero mito de la historia argentina, una cita recurrente sobre el valor de la voz popular y el sentido colectivo de la política.
El discurso completo se encuentra disponible haciendo clic acá
